agosto 26, 2025

Nadie podía imaginarlo

Nadie podía imaginarlo, pero sucedió. ¿Quién podía esperar el apagón eléctrico que sufrimos el pasado 28 de abril, ni los efectos que causó? ¿Cómo puede que nadie con competencias en la gestión de la distribución eléctrica piensas con anterioridad que esto puede ocurrir y actuara en consecuencia? Si no se prevén bien los riesgos, la verdad es que pueden ocurrir. También es cierto que la previsión no parece ser una de nuestras mayores virtudes. Quizás “alguien” sí puede ayudarnos a prever mejor poniendo de manifiesto todas las diferentes opciones por poco verosímiles que parezcan. Pienso que el uso de la inteligencia artificial (IA) para prevenir eventos muy poco probables, que nadie esperaría, puede ser una gran ventaja. Éste puede ser uno de los grandes beneficios del uso de la temida IA.

¿Quién podía esperar el apagón eléctrico que sufrimos el pasado 28 de abril, ni los efectos que causó?

Una derivada del apagón total fue que todo el mundo salió a la calle. La gente que estaba trabajando, como mayoritariamente ya no pudo trabajarse sin electricidad, salieron a la calle, queriendo ir sobre todo a casa oa comprobar cómo estaban hijos o padres. No funcionaban las comunicaciones. No teníamos ninguna noticia de nadie, no sabíamos cómo les había cogido el corte de corriente eléctrica. Las tiendas, a oscuras, no podían cobrar por medios electrónicos -los habituales hoy en día- y también tuvieron que cerrar. En Barcelona, ​​por ejemplo, las personas que viajaban en metro también salieron a la calle. La ciudad literalmente se saturó y esto evidenció que no estamos preparados para situaciones en las que todo el mundo salga a la calle y se quiera desplazar. El diseño del espacio público, de los servicios públicos, no están hechos para dar cobertura a todos de repente. Del día 28 deberíamos aprender para evaluar bien la capacidad de carga de las ciudades: nadie podía imaginar aquellas riadas de gente en un lunes que parecía como cualquiera.

El impacto sobre la población fue muy grande. Una reciente encuesta del CIS muestra que un 21,5% de las personas encuestadas pasó miedo durante el apagón; más mujeres (un 29,1%) que hombres (13,5%). Sobre la edad, tuvieron principalmente las personas jóvenes, entre 18 y 34 años. El miedo puede venir de la incertidumbre que te genera esta situación nunca vista. La gente mayor hemos vivido, por cuestiones de edad, muchas situaciones en las que la incertidumbre es grande y, probablemente, ya nos hemos acostumbrado. La gente joven, en cambio, le falta todavía mucho por vivir y no toleran probablemente tan bien la incertidumbre del futuro cercano. Hay otro factor que, combinado, podía haber causado pánico entre los jóvenes: vivir unas horas sin móvil, sin conexión a Internet. Me sorprendió mucho que, ese día, más de un joven me preguntó sobre cómo ir a una calle que estaba allí mismo, a poca distancia. También desconocían qué bus podía acercarlos a su destino. El caos, sin móvil, parece garantizado. Quizá haríamos bien acordar, entre todos, dedicar un día al mes a entrenarnos a vivir sin móvil ni internet. Ya no digo sin electricidad, que me parecería demasiado exagerado.

En el ámbito público, los ciudadanos queremos pensar que la predictibilidad del funcionamiento de los servicios públicos, así como del funcionamiento de la administración pública está garantizada. Pensamos que nunca puede irse la luz totalmente durante tanto tiempo, ni que cada día puede haber una afectación a las líneas del ferrocarril. Los episodios pues de mal funcionamiento de los servicios públicos, que ciertamente pueden ocurrir, nos generan en los usuarios emociones y sentimientos de incomprensión. Cuando son intensos e imprevisibles te generan cierta ansiedad (como fue el caso del apagón); cuando son recurrentes y algo previsibles te llevan a la indignación y al enfado.

En cualquier caso, parece una obviedad, pero invertir en un recurso barato como puede ser una información adecuada, podría mermar el estado de decepción y ansiedad de la gente. Según el CIS, durante el apagón, el 59,6% de la población consideró insuficiente la información dada por el gobierno español. En esto, también la IA debería poder ayudarnos.

Publicado Eco de Sitges 9 de mayo 2025